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Los tambores

 

 Son la esencia de los bailes Típicos de nuestro país

 

La caja está elaborada con un cilindro de madera fina y dura que puede ser caoba, roble, macano, cedro, corotú, entre otros.   Se usa, además, cuero de venado de cola blanca o de chivo, ya que es más flexible.

 

El cuero se ajusta al cilindro por medio de unos aros de 1 1/4 de pulgada de ancho y 1/4 de espesor, que lleva a cada extremo. Ocho huecos se le hacen para pasar el hilo o cordel de manila o abacá. Pero previamente hay que colocar un aro de bejuco redondo de 3/8 por 9 1/4. Para cerrarlo se pasa el hilo en forma de zigzag por los agujeros, para mayor resonancia se colocan, en una de las tapas, tres cordeles de cuero entre el aro y sobre el cuero, así el sonido es más fluido y claro.

 

El tambor pujador está constituido por un cilindro hueco hecho de madera de balso, de palma de coco, cedro, entre otros. Su altura es de 22 pulgadas, el ancho de 5 1/2 pulgadas, el sonido de este es grave o bajo y queda un poco más arriba de las rodillas del tamborilero.

 

El tambor repicador es parecido al pujador, pero cambia en varios detalles. Tiene 9 pulgadas de alto, el cilindro tiene 7 1/2 pulgadas de diámetro y la boca es de cinco pulgadas.

 

Se arma de igual manera que el pujador, se le pone cuero de venado o chiva y se le marcan ocho huecos para pasar los tirantes de 11 pulgadas de largo, dándole de tres a cuatro vueltas al cilindro. Más abajo se colocan cuatro cuñas de níspero para templar o afinar el tambor.

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